Como siempre, me encuentro vagabundeando entre tus letras e imágenes, espejos de la penumbra de tu corazón.
De vuestras manos sólo he recibido gestos de cariño, aún me conmueven tus comentarios llenos de cordial afecto, dones que no abundan en este mundo, y los cuales son para mí cómo tesoros.
Si tuviese que rendir cuentas sobre mis ruiquezas, si tuviese que mostrar al mundo las cosas que verdaderamente son importantes para mí, entre ellas estaría tu amistad....